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Lusu en la carrera de autos Red Bull
  • Cinco amigas excompañeras de colegio se animaron y participaron de la ‘Carrera de los autos locos’ que se desarrolló en la city porteña.
    Lucía Suffriti (29) pensó en participar de la ca­rrera ni bien vio el anuncio en la tele, igual que Verónica Brandi (29), pero ninguna creyó que lo concretarían hasta la tarde en que surgió la idea en una reunión. “Nosotras somos un grupo que nos copamos con varias cosas, no me parece tan raro que nos hayamos anotado”, cuenta divertida Lucía, copiloto designada. Verónica será quien maneje y Dolores Galarce (30) y Maria Billoch (29) quienes empujen el auto al principio de la carrera. Pinky Bully es el nombre del equipo que además de las cinco inscriptas cuenta con otras cinco integrantes extraoficiales. Son un grupo de amigas del colegio que hace tres me­ses se reúnen después del trabajo a dar forma al auto, los trajes, el show (que deben hacer antes de subir al auto) y sumar colaboradores que las ayuden a ejecutarlos. “Muchos de los competidores hacen ellos mismos el auto, la rea­lidad es que nosotras teníamos la limitación de que no sabíamos ni siquiera soldar… Tuvimos que salir a pedir ayuda”, cuenta Dolores. Sin embargo, los colaboradores no tardaron en apa­recer: el primero fue el primo de una de ellas, diseñador industrial, que además de asesorarlas las contactó con un taller de equipamientos in­dustriales en el que les armaron la estructura. “La gente colaboró un montón. En el taller nos armaron todo, nos bancaron metidas acá fines de semana y tardes, en horarios que no trabajaban, todo sin cobrarnos un peso. Después conseguimos a ILC –una empresa de logística– que colaboró con plata para hacer el diseño en fibra de vidrio”, cuentan agradecidas las participantes. “Nosotras pretendíamos hacerlo en cartapesta, ¡imaginate lo que podía ser eso!”, agrega entre risas Lucía.AMIGOS SON LOS AMIGOS“Hasta que empezamos con esto vos estabas re bajoneada y te tenían que internar una o dos veces por mes y desde entonces no te volvieron a internar”, le dice María y ella asiente resignada. “Lo que pasa es que la lista de espera del trasplante tiene un tiempo máximo de 18 meses, es muchísimo tiempo para estar sin hacer nada. Si a eso le sumás que tuve que volver a lo de mi vieja, la situación y el no poder hacer nada… Ahora estoy re entretenida y la verdad que me mantengo ocupada todo el día. Hay que hacer mil cosas”, reconoce María José. “Está hecha un káiser, la bautizamos Adolfa”, cuenta María.
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Believe en la Universidad Torcuato Di Tella

Facundo Bertranou charla con alumnos de la George Washington University en el nuevo Campus Alcorta de la UTDT.
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